VISITA DE JORDI PUJOL A SEVILLA

"«Sum hispalis....»"
(A B C Ed. Digital - Sevilla 08/10/2002)

MAR CORREA SEVILLA.

«Soy de Sevilla, llevadme a ella, a la iglesia que está frente a la Puerta de Córdoba». Cuando Mosen Per de Tous leyó este mensaje en el regazo de la talla gótica de una Virgen oculta entre la retama, allá por 1.380, en un monte de Cataluña, no sabía que iba a escribir uno de los primeros capítulos de ese viaje de ida y vuelta, tan amargo y tan dulce, del exilio de los andaluces en Cataluña.

Per de Tous obedeció al mensaje de la Virgen, que había buscado asilo en la comunidad catalana del acoso de los moriscos, y la Virgen de la Hiniesta regresó a su iglesia de San Julián donde Jordi Pujol le rindió ayer veneración, en nombre de Cataluña, en recuerdo de Mosén Per de Tous, en un acto de homenaje a tantos andaluces exiliados, acogidos, asumidos por Cataluña, en un viaje a veces sin regreso. Pero la Virgen de la retama, de la genista, de la Hiniesta, volvió, en nombre de todos los andaluces que no pudieron hacerlo, por eso, patrona, alcaldesa de Sevilla, recibió al presidente de los catalanes que honró su imagen y la talla de Gloria, esa Dolorosa de Castillo Lastrucci, ante la que el matrimonio Pujol oró en devoto recogimiento. El presidente de la Generalitat rescató ante el hermano mayor , Adolfo Arenas, y otros representantes de la Hermandad, al poeta Joan Maragall -abuelo del dirigente socialista catalán- y el valor que dio en sus versos al color amarillo de la retama, flor de primavera, símbolo de la cosecha de los esfuerzos hechos en Andalucía, que ahora vive un tiempo de renacimiento, dijo.

En su recorrido religioso por el tiempo, Pujol se dirigió a la capilla de Montserrat, fundada por mercaderes catalanes de lienzo en el siglo XVI, donde agradeció la devoción que la Hermandad ha tenido durante 400 años por la patrona de Cataluña, reconociendo un rincón en Sevilla donde los catalanes están presentes a través de la Virgen que es elemento básico de su identidad