CONTIGO EN LA DISTANCIA

"CUARESMA"

 

Andaba yo en la duda sobre que tema escoger para un artículo, este, que sirviera para dar un pequeño pórtico a la Cuaresma de este año. Desde luego que mis tribulaciones no eran por no tener donde escoger, más bien todo lo contrario. Uno, que como saben escribe desde la distancia, piensa que precisamente por eso mismo esta sujeto a cometer errores de apreciación, por otra parte lógicos desde este punto de vista.

Lo que sucede es que, en ocasiones, la atalaya desde la que divisamos el horizonte te da otra perspectiva, acertada o no, que tiende a enriquecer aún en los casos más subjetivos. Es como estar ante un fresco imponente, hay que mirarlo en perspectiva, apreciarlo en su conjunto para luego saber fijarse en los detalles.

Así, en este pórtico cuaresmal, al ya habitual flujo de dimes y diretes sobre los más variados temas, se unen una serie de detalles que nos dan que pensar.

Uno, que se tiene por aprendiz en esto de las Cofradías amén de forastero (en el sentido más común de la palabra), no deja de sorpenderse por la cantidad de detalles que se están sucediendo en los últimos tiempos y que, en mi opinión, no señalan la dirección adecuada. A la variedad de acontecimientos acaecidos en la Hermandad de Montesión (Montension), se le une el sempiterno debate sobre las mujeres nazarenas, la colocación masiva de andamios a pocas fechas de la Semana Santa, las rebajas trompeteras, las coronaciones "masivas", los cambios propuestos y no aceptados de imágenes, las peticiones de salón de ampliación de la nómina de Cofradías con derecho a realizar Estación de Penitencia a la S.I. Catedral, y por fin, la de este año, el cierre de la Iglesia del Divino Salvador en plan "me lo desalojen a la voz de ya". Todo ello sin dejarnos en el tintero la sempiterna amenaza de la movida botilleril niñeteante de la Madrugá.

Como decía, el gusto está en cuidar los detalles, y eso es lo que distingue y ensalza a la Semana Santa de Sevilla desde tiempos inmemoriales. Pensaran ustedes que muchas de estas cosas no son controlables por su naturaleza o que algunas son males de nuestro tiempo, y es así, pero se corre el peligro de perder la mesura si no toma cada uno su parte de responsabilidad en cada tema.

En cierta ocasión escuche a alguien decir "a ver si tenemos una cuaresma tranquila...", con el tiempo he observado que se trataba más de un deseo que de una posibilidad.

Quizás este desorden ordenado sea esa una de las grandezas de esta ciudad, que cada año en primavera se renueva y se reconoce a si misma en cuantos actos celebra ya sean de carácter íntimo, religioso o popular.

En cualquier caso, si no podemos tener una cuaresma tranquila, por lo menos tengamos y así se lo deseo, una cuaresma sentida en lo mas íntimo, emocionante en lo externo y feliz en lo personal.

Faltan........39 días.

tarracofrade