Como toda fiesta tradicional y de participación, la Semana Santa de Tarragona tiene sus claves. Aquí pretendemos esclarecer algunas de ellas para que el visitante o el foráneo pueda sentir y vivir al modo de los tarraconenses la "Pasión según Tarragona".

 

 

Las Claves

La Tradición

Sin duda, el aspecto tradicional prima en el sentir de la fiesta misma. Todo es llevado a cabo según la costumbre adquirida a lo largo de sus cinco siglos de historia. La Semana Santa al modo de Tarragona se fundamenta en la combinación de actos muy populares y de actos más íntimos y de vida de hermandad. En Tarragona puede ser tradicional incluso el traslado del paso desde donde se guarda todo el año hasta la Iglesia por poner un ejemplo. Todo se basa en la tradición, desde la gastronomía hasta cualquier detalle de ornamentación de un paso o un determinado recorrido.

Los Escenarios

La fiesta se celebra principalmente por las calles del casco antiguo y el centro de la ciudad. Significadamente, la Plaza del Rey podría ser calificada como el centro neurálgico de la fiesta, que comparte con la Rambla Nova sobre todo en cuanto a la recogida de la tarde del Viernes santo se refiere. Este protagonismo es compartido con otros lugares en función del tipo de acto a celebrar, sirvan de ejemplo los Via-Crucis que en ocasiones se llevan a cabo en el interior de algunas iglesias.Todo ello sin menoscabo de las calles propias de cada barrio de la ciudad en los que cada cofradía celebra sus actos. Es obvio que, en una ciudad que ha sido declarada recientemente Patrimonio de la Humanidad, el marco en el que se celebra la fiesta es excepcional.

La Participación

En los últimos años, la participación en todo tipo de actos ha ido claramente en aumento. Si desde siempre la tarde del Viernes Santo en Tarragona ha actuado como imán de las gentes de las comarcas y provincias limítrofes, hoy son ya mayoría los actos los que congregan a cantidades importantes de público. El tarraconense participa en la fiesta como espectador, músico, cofrade, pero sobre todo participa como habitante de su ciudad, asiste a los conciertos sacros, a los oficios, a las exposiciones y a cualquier acto que se convoque. Y todo ello enmarcado en un ámbito claramente familiar. En los días santos, al igual que en las fechas navideñas, son muchos los tarraconenses que retornan a su ciudad y se reencuentran con los lugares y costumbres tradicionales y vivenciales.